Leonor Calvera

Camila O'Gorman o el amor y el poder
1986 - Leviatán

En el marco del Buenos Aires de mediados del siglo pasado brillan con luz trágica los amores de Camila Q'Gorman y el cura Uladislao Gutiérrez.
Envueltos en el aura de la pasión, estos jóvenes transitan su aventura procurando sortear los obstáculos que se oponen al goce de su libertad.
Al término del camino aparecerán glorificados por esa misma sociedad verticalista y represiva que les negó la dicha de vivir su propio futuro.
A partir del relato de amor y muerte de Camila y el cura Gutiérrez, Leonor Calvera recrea con seguridad y detalle los conflictos de una Argentina pasada que pervive en el presente. Así, con nombres diversos, bajo otros ropajes, vemos ahora surgir líneas de fuerza similares a las que estructuraba la sociedad decimonónica. Y también reconocemos sus mismas falencias, sus mismas encrucijadas, partidismos parecidos.

Sin embargo, no se agota allí el análisis. A partir de la anécdota de los desdichados jóvenes, Leonor Calvera se adentra en el examen de interrogantes que nos tocan muy de cerca y que hacen a la identidad individual y al desarrollo de la persona. ¿Qué es el amor para la mujer y el varón? ¿Se ha mantenido igual a través del tiempo? ¿Qué mecanismos llevan al amor a terminar enfrentado con el poder?
Leonor Calvera traza en esta obra un agudo contorno del perfil psicológico de ambos sexos a la par que abre una nueva perspectiva para entender los complejos vericuetos de las relaciones interpersonales, reflejo de la cultura contra la que se recortan.

 

Recién editados
La Nación, 21/09/1986

Camila O'Gorman, de Leonor Calvera (Leviatán).
El "expediente" de los infortunados amantes se reabre una vez más, pero no para renovarlo sino para intentar un análisis de los conflictos que le dan origen y sus paralelos con nuestro presente.


 

Reseña
El amor en una sociedad intolerante
La Gaceta, 06/09/1986

"En el largo recorrido del sentimiento amoroso a través de tiempos y latitudes, la primera forma con que se tropieza es el amor místico, el amor a Dios o la divinidad. Ese modelo primigenio va a continuar, con leves modificaciones, hasta la época actual pero, asimismo, troquelará en otras variantes las relaciones vueltas a lo terrestre, esto es, entre los sexos. Por ello, descomponer los elementos del amor místico es entender, hasta cierto grado, los componentes del amor humano", dice Leonor Calvera en el estudio denso, profundo e inteligente al que tituló Camila O'Gorman o El amor y el poder.

Un trabajo que va más allá del tema que sugiere el título; es sí, el relato de amor de Camila y el sacerdote Gutiérrez, las vicisitudes de sus relaciones, las incomprensiones políticas y religiosas, pero es también el estudio del fenómeno amor, el cuadro de una época y un sesudo estudio de los sentimientos, lo que fue el romanticismo, "el imperio del amor femenino, además de una completa visualización literaria de ese doloroso episodio que tiene mucho más que ver con el respeto y la dignidad humana que con la anécdota personal".

Ella es el punto de partida de las observaciones que Leonor Calvera, con sensibilidad y mucha sagacidad convierte en una filosofía de los sentimientos cuando ellos significan un atentado a la libertad individual, al derecho de elección, y la apertura a un verticalismo psicológico.

Y así es como, al final de esta encrucijada sociopolítico-religiosa, la autora incorpora distintos elementos para un análisis crudo y realista de la identidad individual, las transformaciones que originan el desarrollo de la personalidad (" ¿ Qué es el amor para la mujer?", "¿Se ha mantenido igual a través del tiempo?" "¿Qué mecanismos llevan al amor a terminar enfrentado con el poder?"). Y aquí aparece el gran actor del libro: el Poder.

Que acaba ubicándose en la cúspide de todos los poderes que lo forman; lo que muy acertadamente origina "la Transfiguración", más allá de las incongruencias de la dictadura familiar, de 1" incomprensión religiosa, del desprecio de todo derecho humano (ahora que es de modelo para injusticias y desv~ciones, pero no para comprenderlo en u verdadera dimensión y respetarlo), de
toda arbitrariedad política y de todo oscurintismo filosófico o desviacionismo psicológico; así como de todo desgaste de la dignidad y el aniquilamiento del e onces como "derecho de gentes".
n la pirámide del poder son muchas lis muelas y resortes que acumulan las encrucijadas del hombre y las relaciones que se armonizan interpersonalmente, dirigidas -a través de la intención del autor- a estructurar la posibilidad de una cultura que fue diferente.
Libro denso y lúcido, Leonor Calvera, partiendo de la anécdota histórica tratada con seguridad y manejando bien sus elementos, enarbola su filosofía del poder amordazador de voces y conciencias de los que aceptan sin lucha el autosacrificio.




Otra vez Camila
María Inés Bonorino
 Lo que leen los porteños

La tragedia de Camila O'Gorman revive en este libro titulado "Camila O'Gorman, o el amor y el poder” de Leonor Calvera.
Su título realmente encierra la clave del destino trágico de la joven Camila y del cura Gutiérrez, porque su amor y su fuga crearán el conflicto entre el amor de estos dos jóvenes y el poder representado por Juan Manuel de Rosas. La autora ha sabido penetrar en los móviles secretos de los distintos personajes responsables de la tragedia y analiza a fondo las relaciones interpersonales. Ha referido la atmósfera opresiva de la sociedad rosista y la omnipotencía del poder absoluto que sólo va a buscar la satisfacción del mundo.
Dentro de este marco de opresión del siglo pasado la autora sabe manejar el lenguaje poético digno de estos jóvenes amantes y al mismo tiempo, crear la inquíetud para saber sí realmente las soberbias que originaron el drama no perduran aún disimuladas con distinta apariencia en el marco sicológico social de nuestros días.
Un tema ya conocido pero bajo una óptica diferente: lo privado y lo público entretejidos indisolublemente.

 



Camila O'Gorman o El amor y el poder
Oscar Hermes Villordo
Qué hacemos / Año 8 / Nro. 85 / 09/1986

Sólo aparentemente la desdichada historia de los amores de Camila O'Gorman y el sacerdote Ladislao Gutiérrez transcurren en 1848, fecha crucial de la historia de todos conocida -un bello film la actualizó hace poco-. Las pautas de represión persisten con las variantes propias de los tiempos pero con la misma eficacia autoritaria. La conclusión se desprende claramente del documentado, intenso y lúcido libro de Leonor Calvera, la conocida ensayista de El género Mujer. Con visión muchas veces poética desfilan los personajes nombrados en escenas dosificadas sabiamente que incluyen la noticia veraz y la interpretación atinada. La sociedad opresiva aparece así enfrentada, como una lógica consecuencia, a teorías del amor más ajustadas a las necesidades y realidades de los sexos.
Camila O'Gorman es una valiosa contribución por su valentía y su clara concepción.

 



Camila O`Gorman en Que viva el Restaurador
María Emilia Barba
Carta enviada a la autora en 2010

Soy argentina, hija de argentinos, nieta de argentinos y gran parte de mi familia, aun la del apellido Barba, está en el país desde la época de la colonia. La instrucción primaria y secundaria la recibí en el Colegio de Rosario entre los años 1943 y 1957, un colegio de monjas de media clausura que, en aquel entonces, era bastante exclusivo. Todas mis maestras y compañeras, sin excepción, eran hijas de inmigrantes, inmigrantes ellas mismas o nietas de inmigrantes las menos.
Yo siempre sentí que el hecho de tener una arraigada prosapia nacional me hacía parar de una manera distinta frente a los hechos y personajes de nuestra historia. Escuché cómo se enseñaba que los caudillos eran unos gauchos salvajes, semi-analfabetos, pendencieros y crueles; escuché que Rosas era un tirano sangriento, perseguidor a ultranza de todo lo que pintara a cultura y que había mandado a asesinar a cuanto “doctor” se cruzara en su camino. Se mezclaba el unitarismo de Lavalle, considerado un santo, con la ferocidad de Borrego, un malandra y, aunque Urquiza se declaraba “federal”, el hecho de haber derrocado a Rosas lo convertía oficialmente en unitario. Aun de niña yo sentía que algo no cerraba, que las cosas no eran así de lineales y que algún duende travieso, o político, en algún momento de la historia había distorsionado los hechos y maniobrado la historia oficial.
Ya de grande, y con la responsabilidad de un ballet muy prestigioso, de ciento veinte integrantes, mis estudios universitarios completos y habiendo leído la otra “media biblioteca” que me contaba lo maravillosos y desinteresados que habían sido los caudillos y cuán impoluto y sin manchas había sido el paso de Rosas por la Gobernación de Buenos Aires, buscaba yo algún tema interesante para introducir motivos de nuestra historia en una obra que conjugara teatro con danzas. Casi por casualidad me encontré leyendo el libro de Leonor Calvera Camila O´Gorman o el amor y el poder y de pronto la obra, que en 1994 se llamó “Viva la Santa Federación” apareció clarita en mi imaginación y en mis oídos comenzó a sonar la música de Pedro Esnaola, que daría el marco coreográfico; la parte teatral la interpretarían los integrantes del Teatro La Máscara.
Ya en el 2010, y dirigiendo el Elenco del Teatro del Colegio Gremial Médico del Chaco, retomé aquel trabajo de Leonor Calvera, que tanto me había impresionado, para hacer una obra exclusivamente de teatro que me permitiera desarrollar más profundamente la línea bajada por la autora de Camila O`Gorman.
Pienso que Calvera se plantó en el numen del problema, se instaló en el centro de una esfera, que sería la época rosista, desde donde podía observar hacia todas las direcciones y en todas las dimensiones, en forma radiada, los acontecimientos, la estructura social, la función de hombres y mujeres dentro de la misma, la religión influyendo dentro y fuera del Estado, el problema jesuítico, las reacciones de las distintas clases sociales a través de personajes secundarios que presenta y, utilizando la conocida historia de amor de Camila y Uladislao Gutiérrez, nos plantea conflictos del alma humana de todos los tiempos influida por la educación y las convenciones. Su análisis es objetivo, con sólidos conocimientos históricos.
Rosas dejó de ser un demonio o un ángel salvador, poniendo de manifiesto a un hombre imbuido de un poder casi omnímodo, que actuó como quiso, como creyó era lo mejor dadas las circunstancias y de acuerdo a sus fines…o como pudo. Resaltan las presiones de unitarios y el clero sobre el poder y del poder sobre ellos en un marco de temor y frente a la amenaza de grande potencias extranjeras utilizada como excusa…o necesidad de implantar a ultranza el orden interno.
La relación y la huida de Camila y Gutiérrez ameritaba pensar, dado el desarrollo de los acontecimientos, tras el descubrimiento del cura Ganon en Goya, cuál era el real motivo por el que los fugitivos no aprovecharon su última noche de libertad para cruzar la frontera con Brasil y huir del castigo prometido. Por ello me permití incluir en la obra de teatro dos monólogos que pusieran sobre el escenario una de las posibilidades, que era la que yo más creía.
Pasado el primer tiempo de pasión y enfrentados a la realidad de la vida rupestre que permite Goya (yo vivo relativamente cerca y he viajado a Goya e muchas ocasiones), estos dos seres acostumbrados a la vida cómoda y confortable de Buenos aires, comienzan a replantearse interiormente si acertaron en su decisión de abandonarlo todo en pos de un amor al que no le ven futuro. Cada uno se encierra en sí mismo ante el temor de dañar al otros con sus dudas, pero Uladislao extraña, cada vez más, los dorados y oropeles de las iglesias y el poder sobre los fieles que le suministraba su condición de cura, además de una conciencia que no le permitía olvidar que sería sacerdote hasta su muerte. Camila comienza a renegar del trabajo rudo que está obligada a hacer en el rancho donde viven; los naranjales y la quinta afean sus manos y rostro que se va ajando, recuerda con nostalgia las tertulias porteñas donde podía lucir el brillo de sus joyas; el cansancio la gana y se replantea si su sacrificio fue en vano. Ninguno de los dos cree que Rosas cumplirá la promesa de fusilarlos; ella piensa que por ser niña de sociedad, de la sociedad rosista, será recluida en un convento por un tiempo que permitirá acallar los reclamos de unitarios, federales, periodistas, etc. É está convencido que lo salvará su condición de cura y será destinado a misionar en tierras lejanas, más perteneciendo a la Compañía de Jesús. Creo que en realidad los dos querían volver. El desenlace es por todos conocido.
Muy inspirador me resultó el capítulo que Leonor Calvera titula “Los protagonistas”, donde describe en un estilo muy particular la articulación, o no articulación, de las distintas clases sociales y la relación de sometimiento de la mujer al hombre, mucho más acentuado en las altas, y su relación con la política del Restaurador. A partir de esto construí dos actos, uno titulado “En casa de los O`Gorman” rosistas por conveniencia y de sometimiento total de la mujeres de la familia, y otro titulado “En casa de los Villalba”, de clase social baja pero que se insinuaba en ascenso (comenzaban las quintas y plantaciones frutales en Goya) y, pese a ser del interior del país, estaban fanáticamente de acuerdo con el accionar de Rosas. En ella la situación de la mujer, trabajando y produciendo casi a la par del hombre, hacía oír su voz con algún resultado.
L obra, ahora con el nombre Que viva el Restaurador, fue declarada de Interés Cultural por el Instituto de Cultura del Gobierno del Chaco mediante resolución 0552/10, y estrenada en julio del presente año, en el Salón Auditórium  del Colegio Médico Gremial, con singular éxito. Largamente aplaudida por un público integrado, en gran parte por profesores de historia, escritores, artistas y profesionales universitarios en su primera presentación, fue subida a escena nuevamente en varias ocasiones en Resistencia y ciudades del interior de nuestra provincia como General San Martín y Charata y tiene presentaciones próximas en Barranqueras y Fontana.