Leonor Calvera

 

Comentarios al Tao Te Ching
Traducción, prólogo y comentarios de Leonor Calvera
1989 - Leviatán – 7 ediciones

Poesía que conduce al sendero del Tao
Elizabeth Azcona Cranwell
La Nación

En las inteligentes palabras del prólogo, la ensayista Leonor Calvera establece, para orientación del lector, las diferencias fundamentales entre Confucio y Lao-tse, que conforman dos líneas direccionales del pensamiento chino en el siglo VI antes de Cristo.


A través de las traducciones completas de los poemas de Lao-tse y los rigurosos comentarios que siguen a cada versión se llama la atención especialmente sobre el tipo de existencia que deben asumir quienes abrazan el Tao. Es decir, a la inversa de Confucio, que 1 parte de la forma, lo arquetípico y lo establecido para alcanzar la esencia, Lao-tse pretende llegar a una conducta a través de una esencia.
Las implicaciones éticas de la sabiduría de Lao-tse son muy distintas de las frías y mas racionales del monismo y el confucianismo. Recordamos aquello de que quien violenta su propia naturaleza violenta la naturaleza del todo, el que obra más allá de los limites de la misma confunde la acción del todo, el que no obra espontáneamente desde dentro perturba la vida del todo. El sabio evita todo lo superficial considerándolo algo extraño al Tao. Toda la civilización es finalmente un artificio y contradice en I su verdadera esencia al Tao.
Los poemas de Lao-tse, que aquí podemos apreciar en su justo valor, siguen el pensamiento de Chuang-tse, quien ha entendido el juego de los contrarios: es decir que cualquiera de ambos, cuando se lo quiere aislar por obra de la falsa dicotomia propia del pensamiento occidental, genera inmediatamente su contrapartida. Si no hubiera civilización no habría barbarie, si no hubiera ley no habría crimen. si no surgieran sabios no existirían ignorantes. Esta afirmación es analoga a la de los hinduistas y se asemeja también a lo que en Occidente constituye el pensamiento de Heráclito.
Pero hay una diferencia que se hace clara cuando recordamos que para la India lo metafísico como abstracción siempre fue más importante que lo individual o los sentimientos. asi como para la China lo fue lo social. Entendemos que para ambas culturas el combate del guerrero o el enfrentamiento con lo exterior debe realizarse sin compromiso personal y sin tener en cuenta los intereses del individuo.y sin embargo se dice en el poema 25:
La tierra es la ley del hombre / el Cielo es la ley de la tierra / el Tao es la ley del Cielo. La ley del Tao es él mismo.
Ambas cosas son ciertas, puesto que los contrarios no existen y el mundo no es sino maya, es decir, ilusión de nuestros sentidos. Como aclara Leonor Calvera en el prólogo: “El que nada exige y el que a nada se adhiere todo lo tiene. Ya ni siquiera perece porque no es suya la vida”. O como se comenta a propósito del poema 55: “No existen la vida ni la muerte. Por ello no debemos dolernos de ésta ni gozan/os de aquélla”. (218 páginas.)