Leonor Calvera

El paso de la muerte
2010 - Grupo Editor Latinoamericano

No hay para la razón escándalo mayor ni incógnita más grande que la muerte. Si bien forma parte del suceder de la vida en tanto consumaciòn de un ciclo, la idea de una desapariciòn permanente, de un eclipse absoluto,ha sublevado la mente y el corazón del hombre que la tomó como eje en casi todas las concepciones religiosas y filosóficas. 
En El paso de la muerte, Leonor Calvera sostiene la premisa de que no se puede comprender la vida sin analizar la idea de finitud. En procura de investigar sus huellas, partiendo de antes del Paleolítico,estudia los procedimientos funerarios desde los primeros y sencillos enterramientos con flores hasta culminar en la época actual.

El extenso recorrido es multicolor y variado: ese caleidoscopia abarca tanto las suntuosas concepciones que forman la base de la civilizaciòn occidental como las crueles regiones del sacrificio y las sabias especulaciones de Oriente. En cada punto, en cada estación. la muerte aparece estrechamente ligada a todas las expresiones de la vida: el arte, la religión, las normas éticas, las distintas formas de convivencia, la estructura misma de la sociedad. 
La muerte acompaña las acciones de los seres humanos como una sombra o un telón de fondo, dándoles, tácita o explícitamente, su sentido más profundo. En nuestros días, en cambio, la afirmación del aquí y ahora aparece casi como la única representaciòn válida del ser, con exclusión de cuanto se relaciones con el más allá. Sin embargo, pareciera que no tomar en consideración el enigma de la muerte es una mala apuesta que desemboca en un desastre espiritual. Mientras tanto, el pensamiento profundo y reflexivo nos recuerda que quizá sea una ingenuidad pensar que el hombre meramente muere sin apelación, sin transitar ninguna otra instancia. 

Luis O. Tedesco

 



El  PASO  DE LA  MUERTE  de  Leonor Calvera 
por Beatriz Broide

No hay barrera, cerradura, ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente. 
Virginia Woolf

¡Atrévete a pensar!
Immanuel Kant

Estamos frente a una obra monumental : cuatrocientas cuarenta y ocho páginas  impresas con  letra pequeña,  ocho páginas de frondosa  bibliografía  ¡ sumaria! …, una de esas obras que  ya  no se estila  escribir,  urgidos todos por la  premura de los tiempos cortos  y  la  tiranía   de  las  determinaciones  de los  mercados.-

Con un título provocador y provocativo, con pluma ágil y vigorosa, con inusual talento para trasponer límites, Leonor  va develando  el modo y la forma en que  la  historia  siempre  ofrece  múltiples  reflejos de  la sombra  de  la  muerte  como el  trasfondo  sobre  el  que se  van  entretejiendo  los hilos de  la  trama.-

Señala en sus Palabras Preliminares : … “ por estar muerte y vida  tan estrechamente unidas  es muy valioso saber cómo se fué distinguiendo la finitud del hombre  porque, en paralelo a su historia , se va dibujando la lucha por la conciencia, en el sentido del ser, por la individualidad  a la vez que, en íntimo parentesco, se asoma también  lo destinal  y utópico que tiñen el orden de lo real.”

En el marco de una sugerente propuesta ensayística  Calvera posee  la maestría   de introducir a sus lectores en un omnicomprensivo universo de  ideas donde  lo esencial es búsqueda : los hombres son conciencia abierta al mundo, una conciencia que ha de construirse a si misma frente a la existencia  y que no se agota en su mera apariencia.-
La muerte aparece como el acontecimiento perturbador  y  revelador, como un aguijón que pone en crisis todos los soportes  sobre  los que la vida se asienta.-  Así,  cuando Calvera  analiza la historia de las civilizaciones a través del prisma de la muerte, su mirada se prolonga a la raiz misma de la vida.-

Es un libro  …  ¿ porqué no decirlo?..., subyugante  ,  fascinante… 
¿Se puede abordar la muerte de modo pulcro y bello?
Leonor parece demostrar que es posible.

Una historia de las ideas sobre la muerte supone un detallado análisis de las diversas concepciones del mundo y sus filosofías  habidas en el curso del pensamiento humano.- 
Supone asimismo un análisis de los problemas relativos al  sentido de la vida y la concepción  de la inmortalidad,  ya sea bajo la forma de su afirmación o bien bajo  el aspecto de su negación.-  En todos los casos  resulta de ello una determinada idea de la muerte  pero paradojalmente  surge   un concepto de vida.-

La muerte es un hecho individual  y también un fenómeno social,  y como tal  ha incidido siempre en las distintas culturas ,  y el  tratamiento de la misma ha variado  y sigue variando  en un movimiento incesante  que  muestra el decurso de la vida misma.-

Escribía Lucien Goldmann:  … “ la única posibilidad de conocer un objeto o una realidad social reside en tener en cuenta no sólo el elemento dado inmediatamente, sino su devenir estructurado, su tendencia a la estructuración ; es preciso integrar la operación del proceso en el resultado y éste en ella”.-

Y así se escribe  la historia , la gran historia, la histora  grande,  la historia con mayúsculas…
Esa historia que Leonor construye y re-construye con la pericia y  la  rigurosidad  de una estudiosa.-  Historia  grande,  porque arma una estructuración  unitaria y organizada en el marco de universos diversos  y múltiples.-

Y porque   todo  análisis  histórico  y también  toda  cosmovisión  del mundo  tropieza  con un escollo  ontológico inevitable:  la muerte.-
Por eso  si se pretende examinar válidamente la estructura de una filosofía, de un sistema de pensamiento  o de una obra de arte   es importante   preguntar  y preguntarse  de qué manera  la muerte   ha integrado la realidad de la existencia  humana , ya sea  ignorándola,  absorbiéndola en la esperanza de supervivivencia  de  la colectividad  o en la esperanza de una  supervivencia individual ,  o  bien situándola en el centro mismo de la toma de conciencia.-

Con frecuencia, muchas creaciones se empobrecen  al faltar, dentro de su unidad,  la integración de otras posibilidades  y virtualidades  de ciertas realidades humanas que son omitidas  o  bien  ocupan un lugar relativamente reducido.-  No aparece  siquiera esbozada otra posibilidad  -  rechazada  o negada por el universo central -  de otros mundos y otras dimensiones de  la existencia propia de los seres humanos  que  podrían conducir  no ya a  la  muerte  sino a la vida , y hasta quizás  a una vida más auténtica y más rica.-

Con  una   mirada  que alumbra una construcción participativa e integradora en la que cabe la multiplicidad de voces,  Calvera  va mostrando como las distintas culturas  y sistemas de  pensamiento se han ocupado y preocupado por la muerte.- Va desgranando con pulido  vocabulario, vitalísimo lenguaje , sólida información y refinadas reflexiones  el contexto socio-histórico en que se fueron  dando , recorriendo la historia como quien desgrana afinados sonidos.- Elige con meticulosidad sus citas enlazándolas con inteligencia y rigor , conduciendo sutiles eslabones que le permiten estructuraciones y articulaciones inéditas.-

Desentraña códigos, mensajes , signos, ritos y rituales, mitos y mitologías , representaciones, ceremonias, tradiciones y costumbres.-  Señala  rupturas , influencias recíprocas , resabios culturales  y nuevas modalidades de una misma conceptualización.- 
Nada escapa a su aguda percepción.-

Toda  sociedad produce  los medios espirituales para crear representaciones del mundo, del tiempo y de sí misma construyendo significaciones a través de las cuales la realidad adquiere o puede adquirir sentido.-

Sartre decía que se escribe  para revelar la relación del hombre con el mundo.-  Parece  adecuada   entonces  esa expresión  sartriana para situar  “El Paso de la Muerte”.-
Y si como sostiene  Terry Eagleton  “ la forma en que oganizamos nuestra vida social en común determina todas las formas del pensar y actuar humanos” ,  en esta obra la autora  busca y produce  una  estructuración  sistemática  de esas relaciones ubicando con brillantez  su ética particular .-

Al variar  las relaciones hombre-destino-mundo  las tomas de posición  también se modifican .-  Las estructuras  de estas relaciones son variables  porque la axiología de los seres humanos también lo es.-  Si se conoce  la visión del mundo o conciencia colectiva o transindividual  que aparece en un momento dado , por una parte  y por la otra existe la capacidad  de describir las reglas organizativas  que rigen el comportamiento de esas estructuras  el  proceso entero se convierte en significativo y coherente.-

 Leonor logra hacerlo significativo y coherente.-

Siguiendo la línea de pensamiento  trazada por Lukács,   cabe  ubicar  la  dimensión  estética en el mismo nivel que las otras  actividades creadoras :  la filosofía, la ciencia, la acción.-  Porque el arte no se reduce a la manifestación  de elementos  esencialmente formales y abstractos  sino que se trata de una estructura dinámica que siempre es una síntesis  entre  una significación variable , estrechamente ligada al devenir histórico , y  la forma más adecuada para su expresión.-  “ El Paso de la Muerte”  es  una magnífica creación literaria concebida bajo la forma de ensayo:  es literatura de ideas  y  el  desenlace  estético  surge entrelazado con el proceso reflexivo en una precisa  y valiosa   interconexión.-

Su calidad literaria está expresada en  su originalidad  creativa, su fecundidad  lingüística, la sensibilidad de su estilo y su elaborada  sintaxis.-  En suma, la excelentísima y exigente calidad  de  un discurso literario dado como producto lingüístico, estético y social,  fraguado en  una  admirable  prosa.-  Prosa cargada de poesía , envuelta en poesía …
Bellísima prosa , sin estridencias ni solemnidades ,  fluyente, con densidad  y  peso específico propios,  con  un  exquisito y  refinado   componente  mágico - poético,  quizás como grata expresión de la memoria emotiva de la autora.-  “Dulce y útil” como proponía Horacio,  deleita e  instruye,  fuente de placer a la vez que enriquece.-

Creemos que con toda justeza y justicia se puede y  se debe  hablar  específicamente del  universo  y el   pensamiento calverianos .- “ El Paso de la Muerte” no es sólo la elaboración de una mente ordenada y sistemática  que se abrillanta  en  el vuelo lírico de su escritura.-  Es una obra de tesis.-

Pocos, poquísimos autores han abordado el desafiante tema de la muerte de modo omnicomprensivo.-  Casi  todos  los pensadores de  todos los tiempos lo tratan  desde su  particular cosmovisión ,   y     tan  sólo algunos han enfocado la muerte  en el marco de un intento de totalidad socio- histórica  y  dinamico-relacional , aunque  en general lo han afrontado  muy  tangencialmente o apenas como un enunciado .- 
Y  aún  aquellos que lo intentaron,  no obstante  haber encarado la cuestión con una mirada   más o menos antropológica,  quedaron  irremediablemente presos de sus propias limitaciones conceptuales y metodológicas , y como consecuencia, los frutos de su producción  resultan  parciales  y fragmentados .-

“El Paso de la Muerte”  es la obra de una historiadora erudita y proba,  de una ensayista fecunda.-  Una obra que Calvera escribió  no sólo con tinta  sino con su savia, con riquísimo lenguaje  luminoso, armonioso,  elocuente.-  Un lenguaje que vibra  y muestra su fuerza  en su profundidad , sus matices , su belleza.-  Un producto noble, nobilísimo.-

“Muerte y vida son mutuamente tributarias” , sintetiza  Leonor  y agrega:  “Es asombroso comprobar que la singularidad,  los rasgos salientes de una cultura están determinados  en gran medida por el escorzo  en que los coloca el tema de la muerte”.-

Encadenando relaciones para construir  nuevas  relaciones, este libro  es un motor  de reflexiones, movilizador de conceptos , generador  y productor de dudas , de sospechas  y  trascendental creador  de originales significaciones innovadoras.-

Probablemente sea también una invitación al lector para participar y continuar indagando  en su propio pensamiento.-

Muchísimas gracias por regalarnos  con  tu magnífica obra, Leonor Calvera.-

 


Reseña
Adriana Gaspar

La muerte como problema crucial del ser humano, es el eje convocante de  este libro, el que no sólo  se centra en la palabra sino que está acompañado por  ilustraciones, las que a través de las imágenes nos conducen a civilizaciones milenarias, en las  que la muerte ha quedado inscripta como concretud de la  vida. La tapa,  una pintura cruda, en este caso,  La muerte y las máscarasde James Ensor, nos traslada al escenario más temido y temible de la historia de la humanidad: la muerte como finitud, como  huella de nuestra  existencia.
En este corpus, Leonor Calvera recorre siglos de costumbres, de creencias, de mitos y cultos, los que abren un extenso abanico sobre el tema. Desde el final del Paleolítico hasta el mundo actual la imagen posibilitó el encuentro de lo real y lo mágico, de lo narrativo y lo conceptual.  Este ensayo lo afirma. Son 58 ilustraciones que  interpelamos con la mirada, una mirada cada vez más profunda.
Los  enunciados ilustrativos ponen de manifiesto el espíritu artístico de cada civilización, otorgándole  la relevancia que la esencia de la palabra amerita en cuanto a su significación a través de los siglos.
Son varias las culturas que habitan el escenario de este libro. El discurso literario se continúa en un orden cronológico: en cambio, en el registro gráfico cobra  protagonismo  la  iconografía del pasado aun en los capítulos pertenecientes al mundo contemporáneo.
La revalorización de las culturas del pasado y  la reconstrucción de la menoría es una de las preocupaciones de la escritora.
En Érase una vez y Siempre se vuelve (primeros capítulos) el discurso ligado a lo visual y a  lo histórico transita paralelamente. Las imágenes develan la funcionalidad  de los dólmenes y menhires y dan cuenta  de su   carácter funerario,  en el que conviven credos y leyendas de la época Paleolítica.
El relato visual y el de la escritura respecto de la cultura egipcia, también forma parte de la reconstrucción memorial de las antiguas civilizaciones elegidas para este corpus.
La momificación  como continuidad de vida, de permanencia, para impedir el temible avance de la putrefacción de los cuerpos, origina  la exposición visual dominada por  líneas, jeroglíficos y  además fortalecen la construcción simbólica del cuadro. Lo narrativo acentúa la imagen. Producción estética milenaria, conceptualización e imagen constituyen un continuo. ¿Pasado o presente? Relaciones epocales reflejan un continuo devenir.
La esperanza acude a la vida.   Dice Leonor Calvera: “Existir es competencia, tensión, voluntad. Juegos en la vida; juegos ceremoniales en la muerte: la muerte tiene el rostro vuelto a la vida. Hay que llorar mucho a los muertos porque a pesar de todo, vivir es dulce y vale la pena gozar el aroma de cada día.
Mas parte indisoluble de la vida es la muerte. Si nadie muriese, la proliferación desmesurada de vida rompería la armonía del cosmos – valor supremo para los griegos-. La muerte es necesaria como perfección de la vida.” Estas palabras reflejan el espíritu de las ilustraciones elegidas.
Vayamos a las representaciones del antiguo testamento: Moisés desciende del Sinaí con las Tablas de la Ley, por ejemplo. Secretos que guardan figuras del pasado, rituales que fortifican su existencia, reliquias sagradas constituyen el itinerario visual aquí presentado. Y también una pagina de la Torá, con el dibujo de las letras hebreas.
Las  Danzas de la Muerte protagonizan  gran parte de la línea discursiva de este corpus, un género característico de fines de la Edad Media en el que el elemento plástico opera muchas veces como plataforma  esencial de las producciones literarias a tal punto,  que el relato literario  está subordinado a la sucesión de imágenes narrativas,  las que acentúan su carácter aleccionador.
Cadáveres, tumbas, esqueletos, cuerpos en descomposición son signos que nos conectan con una advertencia: La muerte como presencia constante.
La noche abraza el  danzar de los muertos en el cementerio. Su  iconografía macabra de origen pagano se  representa  por medio de  instrumentos musicales como el violín, la flauta, el xilofón y otros. Este danzar se despliega en el transcurrir de las páginas de este libro.
El discurso visual y el literario se corresponden permanentemente. La muerte parece dirigir la orquesta. Enfermos en estado ya cadavérico interpelan a los que curan y  dominan  gran parte del escenario de este corpus.
Esta iconografía  no solo ha sido seleccionada por la escritora para el  interior del libro, y expuesta como parte del fondo de tapa. Se conecta casi sin solución de continuidad, con la pintura de James Ensor, la que ocupa el plano inferior,  pero es primer plano desde el punto de vista plástico. y  a ella  le dedicaremos un apartado en este escrito.
En la segunda parte del libro, en los capítulos XI (La rueda de muertes y renacimientos), XII (La piedad filial), XIII (La acción del guerrero) y XIV (La liberación de los muertos), las imágenes que devienen de la cultura oriental refieren también a sus creencias y costumbres. Generan un espacio para la meditación, la búsqueda del conocimiento y la reflexión; ésta última es una de las propuestas que nos hace Leonor en el libro.
La figura número 24,  Cabeza de Buddha, legitima en su rostro el mundo del saber y la  reflexión, en ella se representa la esencia pura  del espíritu de esta cultura. El volumen predominantemente lineal, cargado de sensibilidad divina forma parte de la expresión estética de la obra.
En la figura 28 dice, el epígrafe: “El círculo  representa la totalidad del universo y, a la vez, su vacuidad”. La composición lineal linda con el mundo de la abstracción. Mística, alma y aura se unen a través de los siglos.
El mándala no está ausente en esta selección. Su poder de representación y concentración ayuda al espíritu a dar  avances en su evolución. Sus formas que oscilan de lo geométrico a lo biológico y de lo concreto a lo espiritual, contribuyen a que la mirada conduzca a la evocación divina. Escenario que la escritora revaloriza permanentemente en su discurso y que  Cirlot  expresa en su  diccionario de SímbolosEs, puesla exposición plástica visual, de la lucha suprema entre el orden, aun de lo vario, y el anhelo final de unidad y retorno a la condensación original de lo inespacial e intemporal.
Dos obras del siglo XXson elegidas para este corpus: una litografía de Georg Grosz,” Autorretrato para Charlie Chaplin” y un  Dibujo de Yves Trémois”.
Una obra de Grosz que connota el espíritu que primaba  en Alemania  de las primeras década del siglo XX, la proliferación de cabarets, bares y ámbitos nocturnos aparecen reflejados en la composición grafica que rodea la figura central. El cuerpo, de la mujer como objeto sexual, la mirada gatuna,  el alcohol como símbolo de la bohemia  genera el ámbito para un    trazo lineal, provocativo, característico del expresionismo.  El dadaísmo y  el futurismo cobran vida en la estructura compositiva en la que dibujos de formas y letras pueblan ésta y otras obras de su autoría. La gestualidad  de la imagen  central no hace más que corroborar la atmósfera de aquellos años: el creciente individualismo, el derrumbamiento moral, y el otro (el mismo) el de abigarradas ciudades manifiestas en sus edificios,  producto de aquella época. Dice Leonor Calvera,” El artista recreaba cada cosa a la medida de su historia, de su anécdota”, y esta obra lo confirma.
El dibujo de Yves Trémois denota la imagen de una  mujer sentenciada. Su fuerza está dicha en su composición lineal, caracterizada por un trazo absolutamente sintético. La muerte, envuelta en mandatos y ritos permanece en el mundo actual con la misma vigencia que en siglos anteriores;  así lo manifiesta esta y otras  ilustraciones elegidas por Leonor.
La relación médico- paciente está presente en todo el libro.
La revalorización  iconográfica del pasado aquí seleccionada no hace más que corroborar  la  realidad del presente. Esta correlación que aparece entre texto e imágenes pone al descubierto la realidad del mundo contemporáneo, evidenciando la dualidad vida – muerte.  
De acuerdo con lo que afirma Calvera, la medicina encararía y encarnaría “la fantasía de una postergación indefinida de la muerte “, realidad que la escritora despliega en los últimos capítulos.
Hagamos ahora una mirada retrospectiva por la especial importancia que tiene Durero por el pensamiento plasmado en imágenes que trascienden (ambas) espacio y tiempo.
En el capítulo XXI, la obra de Durero, Melancolía, evidencia características que tienen que ver con la búsqueda del saber por caminos pensantes científicos. En el cuadro de Durero está presente esa búsqueda.
Melancolía, presenta un espacio denso, en el que la imagen protagónica (en sentido espacial) una figura alada meditabunda, podría ser considerada un ángel, el ángel del intelecto, de la sabiduría, en actitud pensante y reflexiva.
Nacimiento y muerte conviven. El primero simbolizado por el niño en el que ya está instalada la muerte: su cabeza inclinada hacia la tierra y sus ojos cerrados muestran esta actitud, además del puño también cerrado, la impotencia frente a lo inexorable. El segundo latente y contradictorio vive en el espíritu de cada objeto.
La corona de laureles, fortalece ese sentimiento melancólico, nostálgico (desde otro punto de vista significaría la muerte glorificada).
La figura central, que anticipa el barroco por su ubicación lateral adquiere toda la fuerza significativa por el especial trazo sinecdótico que es el brazo y especialmente la mano plegada apoyada en el caracol auditivo donde junto con la mirada puesta en quién sabe en qué lugar, invita a quien mira a captar, su melancolía pensante.
Del cinturón cuelgan una serie de llaves. ¿Qué puertas se abrirán con esas llaves?
¿Quién media entre la esfera terrenal y lo celestial?
Otro símbolo de la melancolía aparece en el plano inferior del grabado: un perro de aspecto hambriento, alude a ese sentimiento.
Un suelo casi cubierto de elementos de carpintería reafirma el barroquismo compositivo.
Elementos relacionados con la matemática (geometría, aritmética y la medida del tiempo), conforman este escenario, el de la sabiduría( una esfera aparentemente de madera, un poliedro truncado formado por figuras geométricas, una regla, un reloj de arena, una balanza y un cuadro mágico en el que están inscriptos símbolos numéricos, a su vez en cuadrados, confirman el universo de esta ciencia.
Una campana, una escalera incompleta confirman esta visión del mundo.
Al centrar nuestra mirada en la tapa vemos dos imágenes que ilustran la portada del libro, las que conforman una misma temática: La Danza de la Muerte, género clave en la Edad Media y La Muerte y las Máscaras de James Ensor, un artista belga  que supo captar en sus telas la mediocridad de  una  población atrapada por la apariencia y por los vicios de las grandes ciudades, manifiesta también, la repulsión y el rechazo -que él sentía- por los veraneantes, ejemplificados  en los multitudinarios festejos del carnaval de Ostende y que eran parte de  una burguesía que se derrumbaba en relación con el advenimiento de la primera guerra mundial.
Son varios los factores que pueden intervenir en la lectura de una imagen. En este caso su historia familiar, su entorno y su ciudad natal, son los componentes fundamentales en toda  su obra. 
La madre de Ensor era dueña en Ostende de una tienda de regalos en la que la diversidad de objetos (máscaras, curiosidades chinas, accesorios de todo tipo para el festejo del carnaval) constituyó un terreno fértil para su imaginación. 
La Muerte y las Máscaras, obra elegida para la portada de este libro, rodea  la tapa con una atmosfera de misterio, la que parece ocultarse detrás de  cada uno de  estos seres. Como dice Cirlot: “La ocultación tiende a la transfiguración, a facilitar el traspaso de lo que se es a lo que se quiere ser”. ¿Qué se esconde  detrás de cada una de ellos? ¿Qué  esperan? ¿Por qué no se miran? 
Extrañas vestimentas cubren a estos personajes,  algunos de ellos resguardan sus ojos con extraños antifaces. Cuerpos y rostro -  máscaras y algunos enmascarados rodean al personaje central: una calavera con ropaje corpóreo. ¡Una calavera! Una calavera que reafirma el escenario repulsivo, sarcástico, y espeluznante que quiere trasmitir el artista. Colores fuertes, pincelados violentos y bruscos fortalecen su aspecto agresivo. ¿Quiénes son y  de dónde vienen? ¿Son hijos del recuerdo? ¿Cuál? El recuerdo del antiguo bazar de su madre. ¿Podemos decir que sin lugar a dudas fue su motor?
Lo grotesco y lo ridículo, se  potencian.   El temor a la vida y a la muerte engendró  sus obras más célebres. 
La obra de Ensor, ensamblada con La Danza de la Muerte -¿Acaso cómotrasfondo?-  hoy configuran  un discurso integrado en este corpus  literario, y construyen  y aseveran el contenido  del enunciado título: El Paso de la Muerte.
Este “paso “está signado por un gozne: esa sinécdoque guadaña en manos de… y deslizándose.
Un gozne  articula el manifiesto  de dos discursos visuales separados por el tiempo. Discursos que ponen de relevancia a la máscara, una de las  imágenes más enigmáticas y develadoras de todas las culturas, aún la del mundo contemporáneo. Mundo que la escritora aborda en la última parte y que a mi criterio, protagoniza quizá, el relato conceptual  más crudo de este libro.


Reseña
María Inés Rodríguez Aguilar 

Este libro, nos propone en palabras e imágenes una travesía singular y única, lo que es habitual en esta excelente  autora Leonor Calvera quien supo construir una preciada autonomía para emprender en esta oportunidad un vuelo metafísico histórico con originalidad y con una calidad de excelencia en su factura editorial, que nos conducirá a través del profundo interrogante de la muerte en la eternidad de su diálogo infinito con la vida.

La construcción de este texto no padece  de una erudición ostentosa pero si, exhibe  una solidez teórica que se encuentra sutilmente institucionalizada en el tratamiento de los ejes temáticos, capítulos y subcapítulos, logrando en sus titulaciones  síntesis expresivas.  

Lo que si podemos afirmar con contundencia sobre este libro y su contenido es que en esta oportunidad nos encontramos ante un valioso aporte a la historia cultural universal que aborda a  un concepto polisemico y dinámico: el de la muerte.

Concepto que se despliega imbricado en la trama de las aspiraciones, miedos, fantasmas y en las representaciones en  todos los lenguajes que las sociedades supimos conseguir.  
Paso a paso se hilvanan las  eras desde la noche de los tiempos hasta nuestros tiempos,  y los análisis  y las descripciones densas en el sentido antropológico de los dilemas que acecharon a las conciencias, que nos ilustran sobre los modos en que  estas cuestiones  existenciales permearon a las estructuras de las sensibilidades., encontrando resignificaciones  en diversos actores sociales

Los abordajes a las trasformaciones de las más variadas prácticas vinculadas a los  ritos, los duelos, y a las artes de la funebria, nos reencontraron con envejecidos saberes sepultados por  el paso de los tiempos y elecciones, que nos habilitan  habilitar a nuevas lecturas a fuentes, a literaturas y a nuevas miradas de los patrimonios que sustentan las hipótesis y sus reflexiones inteligentes.

Las narrativas integradoras de la complejidad de la muerte nos permitirán deconstruir a los conceptos generalizadores y a los estereotipos culturales, irrespetuosos para con especificidades de las creencias, por fuera de las dicotomías de oriente y occidente y nos coloca en los interrogantes contemporáneos de nuestra subjetividad y finitud, que  siempre nos conmueve e inquieta

La profundidad y refinamiento de los  conocimientos de  nuestra autora nos interna por las formas de  la vida de las culturas de las cuales emergen con exuberancia las formas del morir, múltiples y diferenciadas.
“Ficciones” de  cuasi factura cinematográfica por su lograda visualidad,  en un dialogo fecundo de imágenes visuales o literarias  y texto de tono académico, que  reflejan a miradas ajenas sobre la vida y la muerte, historias que  nos  remiten a los modos de búsqueda de  la trascendencia individual y colectiva de las diversas sociedades en su evolución. , con tonos  y lenguajes que tornan a estas experiencias  aprehensibles y cercanas.

Las dimensiones seleccionadas para abordar a este espacio de investigación donde confluyen sistemas de  creencias, sociales y procesos económicos los que son  culturalmente construidos y  dinámicos, donde analizar y contextualizar las prácticas que devienen de pensar, actuar y trascender a la muerte para encontrar las claves de las supervivencias o modificaciones de las mismas.

Dioses, deidades, y sistemas religiosos entroncados sistemas económicos y militares se entrelazan en las tramas de la política que se dirimen en violencias y muerte, consagradas en textos clásicos literarios y leídas nuevas significaciones.
El amor y la muerte, eros y tánatos anudan  a los seres de las bellas y trágicas situaciones transmitidas en dramas o códigos estéticos pero también conmueve e impregnan de esperanzas, pese a  los escepticismos de la posmodernidad

Desesperanzas y utopías cercan a la finitud de la existencia en paraísos e infiernos que se transmutan en la multiplicidad de culturas circulando  en los imaginarios que se despliegan en las páginas de este texto, que conmueve y seduce

Páginas que nos transmiten  los sentidos de los procesos de hibridación que afectan a los imaginarios y creencias sistematizadas o  populares que  desde sus genealogías se modifican y permiten su inserción en otras tramas. 
El  inteligente diseño de los capítulos nos habilita a internarnos en la etapa que nos interesa porque introduce a un texto orientador de nuestros interrogantes y pesquisas, el cual  nos enriquece con un despliegue sintético de los refinamientos conceptuales a los que apela la construcción del texto, los que brindan placer y aplacan curiosidades.

Se convertirá en un libro de esos que tenemos a la mano en nuestra biblioteca para consulta o solaz, será un buen amigo que nos ayudará a encontrarnos, sin demasiados temores con esa vieja dama, de muchos rostros y ropajes, a la conoceremos algo luego de la lectura de este bello libro.