Leonor Calvera

Poemas y canciones a la madre
1993 - Grupo Editor Latinoamericano

Reseña de Pablo Chacón
La Razón - 09/07/1993

Si algo tiene para mostrar Leonor Calvera son pergaminos de lo hecho en ese arduo y exigente ámbito de la poesía. Exploró las tradiciones del Este y el Oeste dejando casi siempre una huella o un verso a recordar. Por lo demás, ha trabajado intensamente por la difusión de la poesía y los poetas desde talleres y seminarios, muchos de los cuales tuvieron por escenario la Casa del Escritor.

Podría decirse, sin temor a errar, que la poesía es el centro de su vida. Y en este caso, el que nos ocupa, la poesía elegíaca; ningún género más apto para este conmovedor homenaje a la madre. El rasgo hondamente humano de estos poemas muestra a una poeta entera, despojada de prejuicios y de recursos intelectuales efímeros, que busca: con verdadero empecinamiento la exacta pero más simple entonación de cada frase. Esta deliberada economía, esta ausencia de retórica, la ayudan a evitar caer en las trampas de una temática que se presta a la exageración y el lloriqueo. El resultado de este rigor es un texto sólido que no cede a ninguna de las tentaciones que se presentan cuando se bucea en esos pantanosos territorios de la sensibilidad y el espíritu.



Carta de Beatríz Schaefer Peña
Enviada a la autora en 1994

He recorrido Poemas y canciones a la madre. Difícil explicitar en un breve espacio aquello donde el sentimiento, unido a la palabra, se trasciende y se revierte para dejarnos en el ánimo la preciosa carga de la poesía verdadera.
Tal vez haya elegido el camino deñ canto como mediador para llegar a ese plano sagrado donde aspira llegar al reencuentro con el origen. Así, la figura de la madre aparece como símbolo de búsqueda y reafirmación,
Todo este largo poema nos lo va diciendo constantemente como, por ejemplo en el canto XXi estos versos: “para contemplar la distancia inalcanzable / entre lo que quiere seer y lo que es.” Y, más adelante, “descorren cerrojos y abren puertas anteriores al sonido y la materia.”
En el canto XXII leemos: “una oración para la soledad contigo·. Donde el tú no es más que la proyección del propio Yo que aspira a esa orilla de luz donde la madre significa la protección, lo que nos va permitir la perdurabilidad, el ser uno mismo frente a todo y a èsar de la “proximidad” –ineludible- “de los buitres”
Hay poemas en este libro tremendamente conmovedores y vaalga aquí la adjetivación: por ejemplo, en el canto XLVII que nos diece: “has partido hacia la otra orilla para atrapar el horizonte” Difícil explicar el acto preciso de la muerte con tanta belleza y despojamiento Y después, ese final contundente: “aquí es todas partes / sin la madre- Creo que este es uno de los poemas más importantes del libro, por toda la verdad revelada que encierra.
Tal vez, en un análisis más ceñido y profundo podría traducie el simbolismo mágico de los diferentes elementos que aparecen constantemente: la luna, las flores, el gato, el gallo…pero estas líneas sólo pretenden testimoniar esta emoción contenida que me ha dejado la lectura del libro.




Carta de
Hebe Clementi
Enviada a la autora en 1994

Se bien que mi comentario no sirve para una escritora como vos, puesta a poeta por la conmoción de vida que ha de significar la pérdida. Pero escribo estas líneas como madre que puede imaginar semejante recordatorio… y como hija también en trance de pérdida. Hua algunos versos que son maravillosamente metafóricos. El IX se lleva la palma `por muchos tantos, para mi sensibilidad y el XLIII me alivia y me consustancia. Gracias por haberlo escrito.

 


Amor filial y elegía del recuerdo

Ánagel Mazzei
Diario La Nación

EL amor filial motiva constantemente la lírica y lo demuestran renovadas antologías universales. En la poesía argentina dan testimonio de ello múltiples creaciones, en las que la intensidad del sentimiento se une a la digna calidad expresiva. Es el caso de estos poemas y canciones de Leonor Calvera. se evoca en las dos partes del libro la presencia tutelar y en el efusivo homenaje se corporiza también el de la madre universal.
Cada expresión asume el tono de la ternura que se dibuja en la evocación de "la voz que era voz y era lágrima" o que aparece en las vigilias blancas "eritre las flores dueña de la domesticidad del fuego". La esperanza que brinda la firmeza del recuerdo y el amor que habita países sin fronteras logra esta unión que supera las partidas y que se sintetiza en la seguridad de que "ya nada puedo ofrecerte/ sino mi tenaz recuerdo".
Es el que labra la ofrenda de los casi cincuenta cantos que mantienen el tono elevado de los salmos, con matices elegíacos, más pronunciados aún en la segunda parte. Se realiza eficientemente el propósito de convertir la madre real en la madre símbolo. En la plenitud de la memoria, es posible sentir el latido de la veneración que acompaña a todas las madres del mundo. "El corazón vigilante", definía la condesa de Noailles a Charles Louis Philippe, autor de un libro muy afín al espíritu de esta idea Que lo admiración  como una presencia luminosa y recatada. Son adjetivos que no parecen ajenos a la materia y forma de estos poemas de Leonor Calvera.



Profundidad del canto a la ternura
Nora Didier de Iungman
Letras de Buenos Aires - Nro. 28 - 1994

De este nuevo libro de Leonor Calvera, el mensaje lírico gira en torno a la figura de la madre. Los diversos hipertonos se plasman en él involucrando una variada gama de matices que conforman de por sí, un ideolecto particular muy expresivo en cuanto a la irradiación natural que producen. La imagen materna aparece resplandeciente en cada palabra, es su fondo, su escenario, un recuerdo presente: "Vienen jirones de un mundo pasado, I roído por la sal quemante del olvido. I Vienen y pasan 1, levantando, mudos, I la arquitectura de mi pena". El universo interior, con sus ramificaciones casi al infinito, vuelve presencia el inexorable fluir de la existencia casi al infinito, vuelve presencia el inexorable fluir de la existencia: "Contra el olvido I busco tu sombra I lejana sombra I que va creciendo I que crece viviendo dentro de mí". El modelo que Leonor expone en su poemario comporta dos paneles correlativos en el orden conceptual (que se relacionan a dos ejes del lenguaje en lo expresivo): la interjección, (que es un enunciado predicativo puro (traduce el dolor), y la exaltación, con sentido de alabanza. Y. en otro nivel semántico: desde lo exterior y desde lo interior, especie de vaivén que se manifiesta a través de la ternura, el reconocimiento del sacrificio y el engrandecimiento de la imagen materna (como madre y como mujer), reciprocidad y contradicciones se conjugan así sabiamente en el entramado lírico. La motivación textual se vale de isotopías para ir señalando los momentos que constituyen la vida de una mujer en cuanto a su condición de madre;
Desde la concepción del hijo: "Nueve lunas largas, demasiado largas I para el ansia de conocerlo".  "La especie te ha subyugado"...continuando con los años de aprendizaje (por ambas partes): "Las palabras se amontonan en letras combinadas I y vueltas a unir en formas infinitas l. En cada nombre, la madre señala un momento I de la comunidad: I tú, yo, pueblo, amor, justicia, sueño.I y también con cada sílaba enseña I el lugar privilegiado de la mentira". En ese orbe conviven las penas e infortunios, con las alegrías y la dicha: "Náufraga de todo mar, I nómade de toda tierra I tus zonas de sombra en cono de luz resueltas I se abren en tu risa como flor del desierto." Y de esta manera "gira la rueda de los años"; ''Tu cuerpo huye pero queda I junto a la golondrina del miedo I que descifra peligros I en todas las estaciones". Hasta la muerte: "Finalmente los paños oscuros cayeron. I En la casa, de la reina muerta resonó Bach". Y: "Aquí es todas partes sin la madre".

El milagro de la maternidad va unido a los avatares de la existencia, en un conjunto sincronizado e inherente a todas las mujeres y su destino. La poeta, desde la interioridad, asumida la condición de madre de toda mujer, se interroga, afirma, aconseja, muestra los eslabones de una dulce cadena. Sutiles hilos se enhebran en la elevación de lo ya delineado, pero enunciando y proclamando las raíces del comportamiento femenino desde los pequeños y heroicos actos cotidianos hasta los máximos renunciamientos.

El cuerpo semántico abarca. de hecho, esa pluralidad de enfoques que se muestran a partir de la madre-real, y que llegan hasta la madre-símbolo: la que siempre da vida (comenzando cuando nace como madre y terminando cuando muere). En la brevedad del proceso poético, la ternura gana espacios en adjetivación ajustada, y en un discurrir que se parece mucho a una historia, con todas sus narraciones paralelas, a una gran épica (por su poder abarcativo y su espíritu) de la mujer. La magia emana por las variantes experienciales; vivencias unidas a una serena armonía, a una certeza que el Yo poético transmite con profunda exactitud.